‘Evidencia contundente de la verdadera magnitud del problema’

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Portsmouth se centró en las heces de burro, pero arrojó hallazgos con implicaciones mucho más amplias para el medio ambiente y la salud humana.

¿Lo que está sucediendo?

Aunque las muestras fecales recolectadas de burros y ganado fueron una parte integral de la investigación, su enfoque real fue la contaminación plástica. Específicamente, los investigadores buscaron comprender el problema generalizado de los microplásticos, definidos como desechos plásticos que miden cinco milímetros o menos.

Como señalaron los autores, la investigación sobre microplásticos y animales tiende a centrarse en la fauna marina; Cuando los microplásticos fueron identificados por primera vez en 2004, fue por un biólogo marino.

“Si bien los impactos negativos generalizados de la contaminación plástica en las especies marinas están bien investigados y son indiscutibles, los impactos de la contaminación plástica en las especies terrestres están muy poco estudiados”, escribieron los investigadores, citando “un vacío crítico de evidencia que debe llenarse”.

En colaboración con organizaciones como The Donkey Sanctuary, los investigadores se centraron en la isla de Lamu, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, frente a la costa de Kenia, donde los automóviles están prohibidos y los “burros de trabajo” son parte integral de la vida diaria.

Los investigadores primero observaron a los animales, una cuarta parte de los cuales eran vacas y el resto, burros, mientras pastaban. Posteriormente, recolectaron más de tres docenas de muestras fecales y las analizaron en busca de partículas plásticas.

Es preocupante que el 100% de las muestras fecales de ganado vacuno y burro recolectadas contenían microplásticos.

¿Por qué es esto preocupante?

A lo largo del estudio recientemente publicado, los autores reconocieron repetidamente una gran cantidad de investigaciones sobre microplásticos marinos, junto con una escasez de datos terrestres.

Los microplásticos todavía se consideran una amenaza emergente para la salud. Los científicos continúan trabajando para determinar su prevalencia en el medio ambiente y su impacto en la vida silvestre y la salud humana.

Las investigaciones existentes han demostrado que los microplásticos han invadido todos los rincones del planeta, apareciendo en lugares que los humanos rara vez visitan o no pueden alcanzar.

Los microplásticos se han relacionado con una serie de resultados adversos para la salud humana, incluido un mayor riesgo de ataque cardíaco, daño vascular y algunos cánceres.

Según Phys.org, el Dr. Obadiah Sing’Oei, director del programa The Donkey Sanctuary, recordó haber presenciado el “terrible -y evitable- sufrimiento causado a los burros que han ingerido plásticos” en la clínica de la isla de Lamu y describió los hallazgos como una validación y un llamado a la acción.

¿Qué se está haciendo al respecto?

“Este estudio proporciona pruebas contundentes de la verdadera magnitud del problema y su impacto generalizado. Junto con nuestros socios, no descansaremos hasta tener una solución conjunta para crear un entorno más seguro para todos”, prometió Sing’Oei.

Abordar el acuciante problema de los microplásticos a escala global lleva tiempo, pero las personas pueden limitar la exposición directa de sus hogares a este omnipresente riesgo para la salud.

Pequeños cambios, como usar menos plástico y cambiar los artículos más usados ​​por alternativas sin plástico, pueden marcar una gran diferencia.

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